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La importancia del Acceso Abierto y los Repositorios para las Instituciones de Educación Superior

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La publicación académica y científica ha sido desde siempre un área dinámica y compleja. La primera revista profesional, Philosophical Transactions of the Royal Society aparece en 1665 y desde sus inicios establece el arbitraje por pares académicos. Este proceso comprende una evaluación de cada artículo a ser publicado por al menos dos profesionales de reconocida trayectoria; sea para aprobarlos, sugerir mejoras o rechazarlos. Esta es la característica más valorada de una publicación, porque nos asegura su confiabilidad y validez. Otra característica es que, en parte para sostener sus costos de operación, fueron desarrollando diversos modelos de negocio. En algunos casos, los entes independientes responsables de una revista cobran por suscripciones impresas o digitales de sus contenidos; en otros casos, los procesos y costos operativos de diagramación, impresión y distribución se transfieren a una editorial académica, como por ejemplo Elsevier, la más grande y antigua de estas (fundada en 1880).

Hacia finales del siglo XIX, casi todo el siglo XX e incluso en el XXI, el acceso a la mayoría de las publicaciones científicas está restringido a quienes pagan a las instituciones o editoriales que las explotan económicamente. Es decir, las Instituciones de Educación Superior (IES), centros de investigación e investigadores pueden acceder a tantas publicaciones especializadas como sean capaces de pagar. Es crucial que los entornos académicos y científicos utilicen una gran cantidad de las mejores fuentes para poder desarrollar sus actividades, pero esto conlleva costos elevados. Frente a esta situación, a finales del siglo XX surge la filosofía y movimiento del Acceso Abierto (AA), cuya premisa es ofrecer documentos académicos y científicos de manera masiva y sin costo para el usuario.

El AA se deriva de las primeras redes de profesionales y bases de datos referenciales que incluso preceden la masificación del Internet. América Latina tuvo un temprano desarrollo del AA, con CLASE (1975), PERIÓDICA (1978) y Latindex (1995), redes referenciales que incentivaron el ecosistema regional actual a texto completo, conformado por CLACSO (1998), SciELO (1997), Redalyc (2003) y LA REFERENCIA (2012) (Babini y Machin-Mastromatteo, 2015). El AA es articulado por los repositorios: plataformas tecnológicas que apoyan los procesos de operación, organización, almacenamiento y difusión de las publicaciones en AA. Hay distintos tipos de repositorios, las iniciativas latinoamericanas mencionadas son ejemplos de repositorios regionales; también existen repositorios temáticos internacionales como Eprints in Library & Information Science para la bibliotecología y ciencia de la información; Social Science Research Network para ciencias sociales y arXiv para física, matemática, computación, biología, finanzas y estadística. Finalmente, quizás más importantes para las IES, son los repositorios institucionales, que reúnen la producción intelectual de los miembros de una institución.

Un posible malentendido debe aclararse: adoptar el AA no significa que los investigadores van a perder la oportunidad de publicar en las revistas de mayor prestigio del mundo, cosa que les impediría recibir reconocimientos como formar parte del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), cuya evaluación enfatiza las publicaciones realizadas en el ‘circuito comercial’ y no tanto aquellas publicadas en AA. La razón: las publicaciones comerciales aparecen en índices también comerciales como el Web of Science y Scopus. Los investigadores que aparezcan en estos índices suelen ser los mejor evaluados, ya que es una de las bases tradicionales de los sistemas de evaluación de investigadores. En cambio, el investigador que ya publica en el ‘circuito comercial’ puede difundir posteriormente una versión específica de su artículo en un repositorio, debido a que el AA ha significado una variable disruptiva para el tradicional modelo de negocio de las editoriales académicas, las cuales comienzan a aceptarlo bajo ciertas condiciones.

Distintas editoriales académicas han comenzado a aceptar que los artículos publicados en sus revistas sean también compartidos en AA bajo condiciones específicas establecidas en los acuerdos de licencia entre editoriales e investigadores. Si un investigador publica en revistas comerciales que apoyan un esquema de AA llamado ‘vía verde’, le asegura poder publicar una versión gratuita que podrán utilizar a nivel mundial otros que no cuenten con los recursos para comprar la revista o artículo. A este tipo de publicación en AA se le conoce como autoarchivo. El contenido de un repositorio no está limitado a los artículos de los investigadores, también incluyen libros, ponencias, ensayos y tesis.

Los principales software para desarrollar repositorios son DSpace e Eprints; algunos incluyen al Open Journals Systems (OJS), aunque su propósito es manejar revistas digitales. Mencionamos que el AA es una filosofía, por lo tanto no tendría mucho sentido que el software para desarrollar repositorios tuviera costo; el AA se intersecta con otro fenómeno de apertura: el software de código abierto o software libre. Por lo tanto, desarrollar un repositorio no tiene necesariamente un costo directo por la tecnología utilizada, sino el costo dependerá de las horas-hombre, personal y desarrollo del know-how necesario para llevar a cabo la implementación del proyecto. Sin embargo, hay empresas que ofrecen servicios de instalación, configuración y mantenimiento para las instituciones que carezcan del personal y/o know-how para desarrollar un repositorio. Aun así, el ideal es que cada institución debe, de forma exclusiva, custodiar y decidir cómo gestionará la producción intelectual de sus miembros.

En cuanto a la importancia del AA y los repositorios para las IES, la respuesta está repleta de matices:

  1. permiten trascender las limitaciones del tiraje en papel de revistas y libros publicados por las IES, dándoles mayor difusión y visibilidad sin importar que las copias impresas se agoten;
  2. aseguran la organización sistemática y estandarizada, la custodia y acceso universal a la producción intelectual de las IES;
  3. los esquemas de organización e indizado obedecen estándares internacionales, asegurando que índices compatibles como Google Académico y los repositorios regionales ‘descubran’ e incorporen de manera automática la producción intelectual de las IES a sus acervos, potenciando su visibilidad y el acceso a nuevas métricas de evaluación para investigadores;
  4. la producción intelectual podría, en un mediano plazo, ser incluida en importantes índices como el SciELO Citation Index, Directory of Open Access Journals o el Directory of Open Access Repositories (DOAR), y a largo plazo las revistas podrían aparecer en prestigiosos repertorios como EBSCO;
  5. permiten agrupar en un mismo sitio la producción intelectual de las IES, ofreciendo una carta de presentación clara frente a procesos de evaluación y otras instituciones similares y representando un antes y después en el nivel de desarrollo académico y científico que suma al prestigio de las IES;
  6. multiplican la promoción, lectores y citas, lo cual potencia la carrera de los investigadores de las IES y provee a los académicos un instrumento adicional de promoción de sus investigaciones.

Establecer un repositorio institucional no es extremadamente complicado. Sin embargo, al ser un proyecto ambicioso implica voluntad y acuerdos institucionales para que todo departamento productor de conocimiento lo utilice y además puede implicar a varios departamentos administrativos y académicos por cuestiones operativas, de organización, de licenciamiento con los autores e incluso de estética. Desarrollar un repositorio es un reto tecnológico pero además implica la organización sistemática y estandarizada de sus contenidos, por lo cual es un reto en el que los profesionales de la información tenemos también un rol que jugar. Estos retos son superables y los beneficios para las IES, algunos fueron mencionados aquí, son claros; por lo tanto es una iniciativa que representa una enorme área de oportunidad para potenciar la visibilidad y acceso a la producción intelectual de nuestras IES.

Referencia citada
Babini, D. y Machin-Mastromatteo, J. (2015). Latin American science is meant to be open access: Initiatives and current challenges. Information Development, 31(5). A ser publicado en noviembre.


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